Intensa luz en la mirada
muerde el asfalto al caminar
la ciudad me quema
y la muda herida me arde
con sus multitudes de impaciencia
con sus multitudes de impaciencia
las veredas desarmadas
las cornisas oxidadas
las tarjetas del consumo
y mis pasos que son humo
la constante espera
las cornisas oxidadas
las tarjetas del consumo
y mis pasos que son humo
la constante espera
es mi sed de lluvia
mi sed de todo
lo que hoy no está.
lleva la canción latiendolo que hoy no está.
Y en las noches baila un ciego
esa canción que ella nunca pudo escuchar
cuando se me queman las ideas
ante el lápiz y el papel
por la poesía absurda
que anida hace años en mi piel
con el fuego de una estrella
de un sentir voraz
que me consume en el espejo
me olvida y te olvidas
que ya sin ser
agota los espacios
adorando al ego
al maldito y sagrado ego
que de tanto orgullo visceral
sigue aislado en su trono
con toda su miseria ancestral
mientras el alcohol derrama vasos
en la noche de los torpes pasos
con la lengua de la gran serpiente
oscureciéndome
desgarrando todos los trazos
del dibujo destinado
a ser cenizas otra vez
Yo acá sigo, vuela el tiempo
siempre fingiendo dejarme atrás
como vos hoy pasando por la puerta de mi casa
caminando sin voltear
Sin destino
siempre sigo
mirando a la nada
mirando fijo
yo acá sigo sin poder hablar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario