se humedecen las paredes y el alma se me paraliza.
Una visión difusa por un signo de los astros
un temblor desestabilizándome las piernas.
Dejó todos sus rastros en mis puertas,
y con sus gestos tiñó todos mis espejos.
Como un espíritu ascendido rozándome la piel
amaneciendo con su luz distante,
entre sueños y silencios enredados,
como besos de sangre
desbordándose entre lunas
y mareas
Y no puedo evitar recordarlo,
intento distraerme cerrando los ojos.Pero ahora las alas me rodean,
y mientras el péndulo se inclina hacia el abismo,
se me descontrolan todos los esquemas.
Y yo no es que quiera predestinarlo,mucho menos arruinarlo,
necesito mantener el punto exacto
de miel y lengua entre sus labios;
o mejor dejar de pensarlo
aunque siempre los nervios me coman el escenario.
Están las cartas ya barajadas desde lo alto
vibrando con todas mis vidas pasadas en las manos.