Te veo a mi costado
Mordiendo el tallo de la rosa de mi cuerpo
Y quisiera decir algo... algo, ¿pero qué?
Puedes exorcisar al tiempo
A la tierra de mis sueños enterrados
Proteger a sangre fría a este pacto eterno
Darme de beber de ese vino consagrado
Porque aun sigo admirando a esas maniobras espectrales
A esas miradas hechizadas
A esa personalidad de luz enfocada
De luz, cámara, acción.
Atesoro este juego que nos pertenece
A estos años que cada vez nos aferran más tenazmente
A tu surrealismo exacerbado
A las profecías que leo en cada caricia de tus manos
A la mutación teatral de tu entidad en pleno ritual
A ese velo azul que te rodea
A ese misticismo sellado en tu altar;
Es que es tu alma entera la que me puede
Es este amor correspondido entre la luz y la oscuridad
Esta regresión constante al corazón de nuestro templo
Con nuestro lazo de fuego
Hacia aquellos bosques celtas
Hacia la noche reencarnada como nuestra amante eterna
Por eso nunca dejarás de ser mi sol, de ser mi luna
Sangraré las miles de canciones
Que alguna vez fueron mías
Para que esta vez sean tuyas
Porque los dos que habitan en mi ser te pertenecen
Infinitamente te seguiré sintiendo
Para volver a reencontrarte en este espiral de vidas
Manteniendo esta promesa por siempre y un día.