Recuerdo esas pizcas sutiles de encanto que revoloteaban entre las rosas con gusto a primaveras. A esas noches de calor tenue, enamoradas del aroma a madrugada infinita. Recuerdo a mi panza llena desgustando el descanso, a los pies del tronco de un árbol, escuchando la "Sinfonia del viento" acompañada de un coro de buhos y grillos, junto con la danza de las ramas y hojas alocadas en lo alto. Recuerdo también la pelea entre mi pipa y mi armonica por ver quien se quedaba primero con el mas posible aire de mis pulmones. Recuerdo a mis pies enterrados en el lodo fresco de la orilla de un lago, silbandole canciones granjeras a las ranas y peces que timidamente se acercaban a hacerse amigos. Recuerdo a mi piel desnuda haciendole el amor a la corriente del rio y a la madera acomodada en rígido orden al costado de esa solitaria hamaca. Recuerdo a mi pelo nublando mi vista por esa brisa de otoño y a mis ojos hundidos en el profundo de un sol triste. Recuerdo al dulce crujido de las hojas naranjas y también al silencio escondido en las paredes humedas. Recuerdo a las cuerdas oxidadas de una guitarra amante del tiempo perdido como así también recuerdo a las luces artificiales pintadas en mi frente cansada. Recuerdo a esas mañanas de trabajo ardúo entre caminos de tierra largos y estirados. Y también recuerdo a mis nudillos asperos y enfurecidos.
Recuerdo tantas cosas... como los chusmerios de los pajaros que hablaban y hablaban sin parar a las 2 de la tarde, como la luna y todas sus caras, como la cantidad de estrellas que aparecían cada noche, como la humedad y los insectos que habitaban en cada parte del suelo.Nada se borra en mi sincero silencio o en mis entrelazadas palabras, pero mas que nada esas imagenes no se borran por el sello que dejo en el brillo de mis ojos tu única e inolvidable mirada.


