

Amando extasiado percibía un barullo
rondando en las paredes se tornaba confuso
desordenando los papeles en la mesa
recostó a su alma cansada de espera.
Cerró los ojos buscando alas de ensueño
llamando al viento, iniciando el vuelo
traspasó las dimensiones ocultas, se quitó el velo
y sus ojos de mar subieron al cielo.
Amanecía blanca y serena
ella no pertenecía a la madre tierra
había sido enviada desde un rayo místico
en su mirada se reflejaba el mágico escrito.
El soltó su lapicera y cayó al suelo
las hojas de papel cubrieron su rostro, de nuevo aquel velo
y solo su boca quedó sonriendo al descubierto
gozando de inspiración ante su agitado deseo.
Despertó conmovido luego de semejante recorrido
y en sus manos aún quedaba un poco del vino que había bebido
La tinta desparramada en el piso le previno
de todo aquello que se había robado el olvido.
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