Yo las pienso
a todas ellas
naufragando en océanos de recuerdos,
vestidas de atardeceres,
de cartas hechas cenizas.
Yo las veo, las invento:
desnudas en mi cama,
entre amatistas
y rosas destrozadas,
y rosas destrozadas,
hechas de algas y de ramas,
tatuadas con mis palabras de novata
y con hojas de eucalipto...
en la tierra del conflicto;
con un espejo de silencios
se deshacen ante el sol funesto.
Mientras yo huyo
y me libero,
me hago pluma,
con la música del viento.