a veces no sé si escupir mis verdades,
si dejar de juzgarme, si dejarme fluir.
Es que si el lápiz y mi corazón no se aceptan
no sé de qué me sirve escribir...
pero a veces releo
mis escritos perdidos
y todos aquellos deseos,
todos esos colores,
sabores y espejos de tiempos añejos
vuelven a nacer;
entre imágenes teñidas
de nostalgias y fantasías,
como por arte de magia,
se vuelven a hacer realidad.
Y parecieran cobrar vida,
danzando en sincronía
con todas esas verdades
que alguna vez fueron mías.
Como en una película,los vuelvo a apreciar
a todos sus rostros, a todos esos mundos.
Sentimientos y locuras que sentí,
momentos que enterré porque así lo decidí.
Y es tan hermoso
que de repente vuelvan a recordarme,
que de la nada vuelvan a existir.
Por eso intento
retratarme en el tiempo
para no olvidarme de vos,
para no olvidarme de mi.
Porque si todos estos mamarrachos
no existieran, me pregunto...
¿qué sería de mí?
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