Disponerse a naufragar
en las profundidades del propio ser
para deshacerse de los espejismos del ego.
Para ser como una estrella fugaz
habitando la libertad del desapego.
Despojarse de ataduras,
intenciones mundanas,
distracciones y pretextos.
Hasta abrazar y bendecir a la propia sombra.
Hasta recobrar el amor verdadero.
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