Accedo a deletrearme,
a dejar en la palma de tu mano un halo de mi intimidad...
Lo que incesantemente me absorve y sepulta
en el laberinto jadeante de lo predestinado
son tus sueños entrelazados,
interpretando la melodía de mi voz.
Me busco, te presiento, me conservo,
y te mimetizas con lo mío;
con el secreto escondido entre las dos caras.
Y lo que lo que decís, lo que sentís
me retuerce, me condena a lamerte los sentidos,
a creerte parte mía, a recorrerte con vehemencia.
En los polos de tu luz sideral
naufrago con alas azules.
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