Todos los días son tu día,
o por lo menos deberían serlo,
con tus ojos abrazando el infinito
y tu sonrisa pintando soles en el cielo.
Todos los días son tu día,
y definitivamente deberían serlo,
con flores, poesías y alegrías
que a cada paso tuyo te den la bienvenida.
Deberías amanecer siempre
con un mundo encantado entre tus manos.
Una cofradía de sueños alados
y jazmines perfumando cada uno de tus años.
Que la luz infinita de tu alma libre
sea semilla de nuevos mundos y locuras.
Que la danza del viento se enrede en tu pelo
y te embriague de nuevas estrellas y ternuras.
Que nunca pierdas la inocencia ni la certidumbre del asombro.
Que tu voz nunca tema a cantar las canciones de tu espíritu,
y que tu rostro de hada mística
siempre sea el retrato hechizado de tu magia.
Que en cada día, en cada noche
siempre llegues un poco más alto en la cumbre de la vida,
y que tu esencia llegue algún día
a maquillar el universo entero de plumas y fantasías.
Que esa misma luz de bellezas ancestrales,
siempre sea el poder invencible de tus deseos,
y que ellos siempre te devuelvan manifestado
a todo tu amor pleno reinventado.
Que los planetas girando en este espacio
siempre palpiten al compás de tu evolución,
Mi deseo para vos es que este mundo
nunca deje de conspirar a favor de tu corazón.
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