Una paradoja del anonimato
Una mano se desprende del cuerpo intentando testificar
Las luces de la carretera, mis pies desnudos en el asfalto que caminan sin saber adonde
Son hechos y cicatrices que le dieron sentido a todo lo que mi voz esconde
Y aun con eso nunca entendí porque nadie supo acercarse a conversar con la timidez
Surgieron ecos en un presagio que pude contener
Una apertura para el cuento que escribí hace mucho tiempo en alguna pared
Para asumir en algún punto y coma que las ausencias siempre tienden a desaparecer
Somos espejos de lo que nos cuesta tanto reconocer
Y yo sin embargo tiendo a enredarme en lo que mis ojos no pueden ver
Pero tengo la cura, mágico destino marcado por la daga de mis ancestros
Voy a componer en canciones mis recuerdos hoy, mañana y siempre
Detesto el barro de los cementerios y las cenizas
Prometí nunca mas retroceder
Soy testigo de que los gemidos de la luna combinan mejor con mi color de piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario