Una bailarina
me hizo malabares en la cama,
como una gata siamesa,
una pantera enfurecida.
Me extasió las poesías
con sus mejillas enrojecidas,
y los pétalos de su piel florecida
me hipnotizaron hasta el alma.
Por sus besos quedé poseída,
naufragando en agonía,
hasta encontrarme frágil y desnuda
entre dulces gemidos y saliva.
Después llegó la calma
con una lluvia de caricias,
mucho humo de flores,
música de Bohren & Der Club of Gore,
James Blake y Morcheeba,
con el aroma a sexo
perfumando hasta las cortinas.
El precipicio estaba abierto,
mis manos eran solo universo,
solo energía.
Cuando las estrellas de sus ojos verdes
de repente se tornaron amarillas,
un pequeño fragmento
de una canción en su voz,
desparramó en el viento
a todas mis tristezas enmohecidas:
"LOVE CAN STOP YOUR FEAR".
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