Mis pensamientos arden como el FUEGO
y las paredes me vuelven a encerrar
con la convicción imprecisa
de que las certezas nunca me pudieron conformar.
La niebla me acuna, nosé a quien apuntar,
el rincón mas luminoso de tus ojos me sabe encandilar.
Me agota el deseo, el desvío y la impura intención
de reflejarme en espejismos
de egocentrismo y estúpida atracción.
Escenas en penumbras, el vino en mi copa
lo sublime que incita a conquistar
no se trata de ser correspondido, sino de HIPNOTIZAR.
¿Porqué siempre anhelo lo efímero para mi eternidad?
es una pregunta que todavía no puedo contestar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario