donde me contradigo y manifiesto.
Me convierto en una pantera del signo absoluto.
Pienso en triángulo y me refuto
si me siento asfixiada por percepciones de luto.
Tengo doble sexo almático y dos polos opuestos
que se aparean en un centro energético
de éxtasis y místicos inventos.
Soy igual al ángel y al enemigo.
Tengo una montaña inconclusa
y un rostro conflictivo.
Tengo ascendente en géminis
y majestuosidad leonina en Venus
y una vez, hace muchas vidas,
hice un pacto de fuerza
hice un pacto de fuerza
en un templo del Olimpo con Zeus.
Me obsesioné con Helena
pero desvirgué a Atenea
para luego casarme
en secreto con ella.
en secreto con ella.
Después fui un guerrero
y me consagré entre bosques inmemoriales
y mágicas fronteras.
Me convertí en serpiente
y no me quedó mas que huir
sin pretextos al desierto.
Atesoré el amor de una bruja
hasta que se completó el eclipse de mi cuerpo.
Una daga se clavó en mi pecho de amante
una noche sepulcral en el invierno del 1300
y comprendí que el amor perdura
más allá de los tiempos.
Aullé a la luna.
Lloré siendo la bestia.
Estrangulé pianos en convulsionadas sinfonías
y bailé desnuda alrededor de muchas hogueras.
Medité entre soles y galaxias.
Alcé espadas de rosas
con el correr de mis batallas.
Cabalgué hacia el recuerdo
para hundirme desesperadamente
en los siete lagos del misterio...
pero ahora que el mundo no me alcanza
para describir mi sueño entero,
por favor recuérdame antes de olvidarme
que la vida es un cubo aburrido
si nunca se tiene coraje para levantar vuelo.
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