Besa a la serpiente de la maldición eterna
Desnuda y difusa agonizando entre las velas
Huye y tropieza contra la tormenta negra
Cuando la bestia pronuncie tu nombre
Y tengas en tu almohada a un inmaculado Adán de piedra
Apresúrate en beber el elixir de sus piernas
Acariciando entre manos temblorosas
A las sedosas telarañas por una última vez
Antes de que cuando menos lo esperes
Te encuentres atrapada entre sombras
Que no se engañan con miradas de papel
Porque volverán, el retorno kármico de aquellos ojos rojos
Con ávida espada sangrando en el rosedal
Entre pasadizos abismales, sonriéndole al rival
Decapitando raíces ciegas
Con la armadura de los cielos
Y un sello de fuego en el alma
El guerrero del bien subyugado por fuerzas del mal
Las cartas han sido puestas sobre la mesa
Ellas decidirán;
La batalla oscura de pasión ha comenzado
El secreto de los dioses pronto será develado..
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